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ADOLESCENCIA. CLAVES PARA UNA SANA CONVIVENCIA EN FAMILIA.

Actualizado: jul 3

Si eres padre de familia de un adolescente, no olvides que independientemente de las circunstancias mundiales actuales, tu hijo está atravesando por una etapa difícil por sí misma; sus emociones están alteradas por la acción de las hormonas y los múltiples cambios que se están dando en ellos, por lo que tu comprensión y amorosa paciencia serán fundamentales en estos momentos.


Pero ¿Cómo lograrlo?

Tú eres el adulto en la relación y lo que hagas y cómo lo hagas será el mayor ejemplo de control que puedas darle.


  1. Intenta fomentar la escucha atenta, la expresión verbal de las emociones, el manejo apropiado de las mismas, enséñale a anticiparse y estar preparado para eventualidades, la vida no es estática, nadie dijo que lo sería, muéstrales que es de las experiencias difíciles de las que más nos nutrimos, aprendemos y nos fortalecemos, enséñales a "afrontar" con valor las adversidades lo que es distinto de "enfrentar" o estar peleados con la vida, "afrontar" es salir adelante.

  2. Aprender duele, pero quedarnos en el dolor y sufrir es nuestra elección. Muéstrale cuanto podemos hacer cuando nos apoyamos unos a otros, que no siempre lo podemos todo ni lo sabemos todo y que es válido pedir ayuda cuando lo necesitamos.

  3. Ponles límites claros, nunca hagas por ellos lo que pueden hacer por sí mismos, esa es la peor manera de faltar al respeto a un hijo. Permite que se equivoque y corrija, que asuma siempre la responsabilidad por sus acciones y que conozca la frustración, ya que esa es la única manera de aprender a ser tolerante. Diles que todo en esta vida incluyendo el dolor pasan, que las experiencias críticas y traumáticas tienen fecha de caducidad, y que centrarse en su autocuidado es la clave para emerger y reintegrarse de cualquier situación.

Recuerda que tú eres para él su principal facilitador de recuerdos positivos y recursos personales puestos en práctica en el pasado, que en momentos críticos resultan de una gran utilidad para mirarse a sí mismos capaces, útiles, importantes, valiosos y merecedores.

Sobre todo, sé para ellos un ejemplo de cómo se hace y lo bien que funciona.

AUTOR: Lic. María Cecilia Paniagua Sánchez

Psicoterapéuta Humanista con Perspectiva de Género, Especialista en Adolescencia y Parejas.

MIEMBRO DEL EQUIPO DE PSICOPEDAGOGOS IDENAP





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