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LOS RETOS DE SER PADRES Y PAREJA EN TIEMPOS DE CONTINGENCIA


Hablar del tema de pareja implica a dos, a un par y al menos en lo que toca a derechos y responsabilidades, a un par de iguales.

Vivimos sin duda en una época de cambios en donde las parejas y sus dinámicas han trascendido ya los modelos obsoletos de antaño. Hoy en día para que una relación de pareja sea exitosa, se requiere de equidad, respeto, aprecio, admiración, tolerancia y mucha disponibilidad de ambas partes.

Cuando ambos miembros se reconocen, se aprecian, se aceptan y se respetan, entonces es posible la convivencia en pareja y cuando la pareja es capaz de conciliar sus expectativas a futuro respetando sus propias individualidades y especificidades, llevando a cabo con consideración y respeto los acuerdos mínimos necesarios, por ende se vuelve posible construir un proyecto familiar.

Para que se lleve a cabo ese proyecto familiar, es necesario que cada miembro cuente con un proyecto individual que sustente y sea la base de un proyecto de pareja, que luego dé lugar a un proyecto de familia; deseablemente así, en ese orden.


RETOS QUE ENFRENTAN LAS PAREJAS CUANDO CONSTRUYEN SU PROYECTO FAMILIAR

El teletrabajo, la salud, la incertidumbre económica, la situación mundial, los quehaceres del hogar, el cuidado de los enfermos y personas vulnerables, la atención a los hijos, las clases en línea, el hacinamiento, el estrés que acompaña dichas dinámicas, dan como resultado, una estampa de turbulencia emocional difícil de gestionar.

La situación pandémica definitivamente viene a complejizar la situación, ya que nos sorprende en momentos en los que nuestra individualidad y la de nuestra pareja se encuentran confinadas en un breve espacio en el que en muchos casos, debemos compartir con otras figuras (suegros, cuñados, sobrinos, hijos, etc.), teniendo que lidiar con la intervención de éstas en la dinámica nuclear de pareja, haciendo más difícil el discernir entre cada uno de los roles. Esto genera desencuentro, frustración y enojo en el mejor de los casos.

Las cosas cambian cuando tomamos la decisión de estar en pareja y más todavía cuando nos decidimos por la llegada de los hijos. Los presupuestos, las rutinas, los espacios, el tiempo, por lo que aprender a estar con el otro desde una perspectiva empática, respetuosa, tolerante, en favor siempre de lograr el ajuste y la adaptación, son fundamentales.

Decidir de manera justa y equitativa quién se hace cargo de qué, no es cosa simple. En esta y otras circunstancias es fácil que emerjan esos micromachismos presentes en nuestra vida cotidiana que nos han llevado a hombres y mujeres ya sea a disponer de ciertos privilegios o bien, asumir jornadas de trabajo duplicadas en contextos donde se acepta el ejercicio de roles estereotipados que en nada benefician la comunicación y la relación de pareja.

Cuando el espacio en pareja y el hogar dejan de ser un espacio de bienestar para convertirse en un lugar de competencia, enfrentamiento, rivalidad, poder y tensiones en el que ambos miembros priorizan sus carreras profesionales y deslindan al otro la responsabilidad del cuidado, la crianza y la educación de los hijos, nos enfrentamos a serias dificultades.

Si en otras circunstancias esto no era sencillo, en plena pandemia mucho peor. La tensión es evidente, por ello es importante que exista la voluntad de ambas partes para desarrollar y fortalecer las áreas de oportunidad en dicha dinámica, reconociendo las razones que originalmente los llevaron a conformarse como pareja. Este aislamiento preventivo definitivamente nos ha obligado a conocernos de otro modo, a nosotros mismos y a la pareja. Sin duda, este puede ser un período de gran crecimiento (si nos lo proponemos) para las relaciones, ya que nos plantea un tiempo para la búsqueda de acuerdos y equilibrios.


¿Cómo fortalezco nuestra relación de pareja?

  • Es muy importante estar atento a las necesidades del otro miembro de la relación además de las nuestras, priorizando tanto el autocuidado como el cuidado de la pareja, evitando estresarnos con las demandas cotidianas y aceptando vivir el día a día.

  • Apreciar y disfrutar los momentos y las experiencias cuando éstas se presentan con todo lo que ello implica, teniendo en cuenta que muchas veces las cosas no salen como las planeamos.

  • Cuando hay la posibilidad de disfrutar de un tiempo de calidad con los hijos, hay que vivirlo profundamente, estar atentos para cuando el otro o yo requiramos de un espacio para la reintegración personal y disfrutarlo también, no olvidarnos de nuestros roles, que formo parte de esta familia y tengo derechos, pero también responsabilidades.

  • No olvidar que somos un equipo, así como que hay personas que indudablemente se restablecen más rápido y lidian mejor con la frustración y la ansiedad que otros, por lo que lo deseable es apoyarnos el uno en el otro.

Hay que ser prudentes, aquí hay cosas personales pero también otras que no lo son y que tienen que ver con la tensión social que estamos viviendo, no precipitar nuestras decisiones, explicitar reglas y expectativas y mantenernos abiertos al diálogo y la negociación será fundamental para resolver las cuestiones que en nuestra pareja y familia se presentan durante esta crisis.


PAUTAS PARA LOGRAR ARMONÍA DURANTE LA ETAPA DE CONTINGENCIA

-Preguntarse si están juntos en el tema de la crianza de sus hijos, si ambos participan de manera equitativa en las actividades del hogar, si cada uno está siendo realmente sensible a las necesidades del otro…

-Si se están ocupando de reservar un tiempo de calidad necesario e indispensable para alimentar y fortalecer la relación de pareja.

-Si están siendo capaces de aclarar y manejar sus tensiones privilegiando el diálogo y la negociación.

-Si ambos están dispuestos a flexibilizar aquellas prácticas que les han traído conflictos o desacuerdos con la pareja.


ESTRATEGIAS DE TRABAJO CONJUNTO

  • Dialogar de manera asertiva las diferencias y conflictos.

  • Contar en lo posible con horarios de trabajo claros y definidos en casa y fuera de ella.

  • Mantener un tiempo y un espacio reservado para la pareja sin perder de vista que alimentar la relación de pareja es un trabajo constante y permanente.

  • No tomarnos como algo personal que el otro necesite espacio a solas, disfrutar de nuestra autonomía es algo absolutamente necesario.

  • Respetar los espacios personales, las conversaciones telefónicas, las reuniones en línea, el pensar, el leer, hacer ejercicio a solas, son momentos sustanciales que inciden en la autorregulación emocional ya que esos espacios coadyuvarán a la canalización del estrés.

  • Participar responsablemente de todas las actividades que involucren nuestra vida en común, recordar que una práctica inequitativa nos llevará irremediablemente al encono.

  • Evitar caer en la monotonía, mantenernos abiertos a la creatividad y a la infinita gama de posibilidades por explorar en pareja y en familia.

  • No permitir que sus dispositivos móviles se conviertan en su fuente principal de interés o refugio.

Definitivamente vivir en pareja nunca ha sido un trabajo sencillo y la crisis pandémica se ha encargado de poner a prueba la solidez y fortaleza de estas formas de convivencia. Sin embargo, ver esta situación como una oportunidad de aprendizaje y crecimiento personal y de pareja resulta mucho más útil y benéfico para todo el sistema familiar. Es entonces momento de reflexionar que un buen modelo de pareja implica tanto momentos separados, como juntos y en familia.


AUTOR: Lic.María Cecilia Paniagua Sánchez

Psicoterapeuta Humanista con Perspectiva de Género, Especialista en Adolescencia y Parejas.

MIEMBRO DEL EQUIPO DE PSICOPEDAGOGOS IDENAP


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